“Mientras te olvido”: entre la ideología y la existencia

“Existe otra manifestación del exilio ubicada en la lejanía del afecto, en el desafuero emocional, en el extrañamiento de la persona amada. Ambos son muy duros y a menudo viajan juntos…                                    Alfonso Molina (agosto 2012)

            Pocas veces tenemos la impresión de encontrarnos con una obra artística que proyecte la intimidad de una familia cuya existencia ha estado determinada por los conflictos políticos y sociales. Sin embargo, “Mientras te olvido” (Andrés Correa, 2009) revela la relación profunda que existe entre el acontecer político y social, las convicciones y valores de cada ser humano, y la vivencia de los vínculos familiares. Revela una trama que permite acercarnos al núcleo de la vida misma, despoja la realidad de toda fantasía, nos sumerge en la intimidad de sus personajes para hacer emerger nuestra propia verdad como pueblo, como ciudadanos, como padres, madres, hermanos e hijos.

            Cada personaje de la trama revela una historia, un presente y un futuro. Celia (Carmen Álvarez) expresa la amplia vida recorrida en el exilio, con las profundas cicatrices que deja una historia marcada por el abandono y de desaprobación. En sus sentimientos, la resentida mujer se refugia en la vida de su hijo Oliver, quien representa la vida no vivida, el éxito no alcanzado, la encarnación del valor supremo de una sociedad consumista alejada de todo ideal trascendente.

“Montoya” (Alberto Alifa) revela al hombre de altos ideales, de profundas convicciones y valores humanos, que pone su esperanza vital en el sacrificio por la patria. Este hombre ensombrecido revela, por un lado, la valentía de quien se sacrifica por los grandes valores humanos, y en contradicción consigo mismo, la incapacidad de comprender la existencia como la aceptación constante de la vida en las circunstancias en las que nos corresponde ser, y como la habilidad de transformarlas. Aunque su existencia está vinculada al resentimiento y a las heridas de Celia, no deja de ser un personaje vivo y determinante de las opciones y experiencias vividas de su cónyuge. En definitiva, su lucha por la justicia y la libertad le llevarán a desconocer la vida y la existencia como su condición de posibilidad.

Ermenegilda (Francis Romero) es la mujer sencilla y soñadora, víctima de la soledad y del desarraigo de quien es puesta en una lancha para huir de las condiciones infrahumanas que vive una familia víctima de la ideologización de la sociedad. Ella sueña, en medio de plumeros y trapos de limpieza, con rencontrarse con sus raíces, con sus parientes, con su verdad y con la fuente de la vida misma; con dejar de ser lo que ahora es para poder ser lo que ha debido ser desde el principio. La mujer sencilla, alegre y nostálgica refleja el último eslabón de la trama que constituye en la vida real la tensión entre la ideología y la sobrevivencia.

En conclusión, “Mientras te olvido” es una obra dirigida a quienes desean acercarse a la realidad del exilio, del dolor de la separación, de la ideologización de la existencia.

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