Evangelio del día (14/07/2013)

11 julio, 2013

BuenSamaritano


Dios es luz

10 mayo, 2013

“Dios es luz sin mezcla de tinieblas” (1 Jn. 1, 5)

Así nos describe el autor de la primera carta de Juan el testimonio dejado por la comunidad cristiana a los seguidores de Jesús. Ante las diversas tendencias que negaban a Jesús como verdadero Dios y verdadero hombre, el autor de la carta resalta: “Si decimos que compartimos su vida (la de Jesús) mientras caminamos a oscuras, mentimos y no procedemos con sinceridad” (1 Jn. 1, 6)

No he encontrado en este día una frase más clara de la situación actual que vivimos como Vida Religiosa y como Iglesia. Caminamos en medio de nuestras oscuridades, y afirmamos compartir su vida y su destino. Oscuridades que nos ciegan, marañas de sentimientos y sensaciones que nos hacen perder el sentido último de nuestra fe. Pareciese que el seguimiento a Jesús fuera compatible con todas nuestras oscuridades, mientras no nos tropecemos. Sin embargo, lo primero que podemos afirmar es que será muy probable el tropiezo, y aún si él, estaremos viviendo en la mentira y la falsedad. Compartir su vida SÓLO  es posible si caminamos en la luz, que es el mismo Dios. En definitiva, no podemos afirmar que le seguimos si nuestras actitudes y acciones niegan la centralidad de Cristo en nuestra vida personal y comunitaria. Si es así, nos estaremos engañando, y la oscuridad, la mentira y la falsedad serán las bases de nuestras incongruentes acciones.

La carta continúa con una afirmación que complementa y permite comprender la anterior. “Si decimos que no hemos pecado, nos engañamos y no somos sinceros” (1 Jn. 1, 8) En definitiva: quienes andan en la oscuridad no pueden ver su pecado; por lo tanto, afirman que no han pecado y en consecuencia no necesitan ser convertidos. Creo que el mensaje es claro: a mayor oscuridad menos conciencia de pecado. Esto es perceptible en personas y comunidades: les es más difícil encontrar las actitudes e ideas que le alejan de Dios en la medida en que caminan en la oscuridad, en la ausencia de Dios. Por lo tanto, la presencia de Dios en nuestras vidas es luz que revela nuestro pecado, nos permite encontrarnos con la verdad personal y comunitaria.

Por lo tanto, creo que podemos afirmar que:

– el gran problema de nuestra vida de fe personal y comunitaria son los conflictos, sino la ausencia de luz, que nos hace caminar a oscuras afirmando falsamente que compartimos la vida y el destino de Jesús.

– necesitamos una gran dosis de realismo, que sólo vendrá dado en la medida en que aceptemos que Jesús es la única luz que puede revelarnos las oscuridades de nuestra vida.

– es necesario acercarse a quien es la palabra y la vida: éstas se han manifestado en la persona de Jesús. Dejarnos interpelar por sus actitudes y sus opciones: ante la mujer, ante el desvalido, ante los saduceos, fariseos, sumos sacerdotes, ante su propia familia, ante sus amigos, ante la realidad.

– Mentir es afirmar compartir su vida cuando en realidad andamos a oscuras. Peligro claro para la Vida Religiosa, que tradicionalmente ha sido considerada por sus miembros y por la Iglesia como el “reservorio de la verdad”. Seremos más auténticos en la medida en que dejemos que la luz de Dios revele nuestras propias herejías.

– ante una sociedad hipersensible, fragmentada e individualista, es importante sacar a la luz las formas en las cuales estas características forman parte de nuestra vida cotidiana. Sin eso, iremos perdiendo el sentido profunda de una entrega que, posiblemente, es más compensación que donación, sin descubrir las raíces de esta ausencia progresiva. Solamente reconociendo nuestro pecado podremos encontrar en Jesús la fuente de la vida y de la salvación.


Buscan apedrearte… Inspiración desde el Evangelio de Juan

21 marzo, 2013

Buscan apedrearte quienes no comprenden tu misión en este mundo, Jesús.

Buscan apedrearte quienes se creen dueños de la verdad, y la convierten en un arma para destruir a otros.

Buscan apedrearte quienes creen que ya han sido salvados por pertenecer a una institución, a un grupo de “elegidos”, y condenan al pecador.

Buscan apedrearte en una infinitud de mujeres a las que se les pisotea su dignidad día a día.

Buscan apedrearte quienes toman el poder y quieren usurparte.

Buscan apedrearte quienes, con indiferencia, ven la violencia como una forma de vida imposible de transformar.

Buscan apedrearte quienes no han encontrado en Ti al Hijo, al elegido.

Buscan apedrearte los fariseos de turno, que condenan y señalan, y no son capaces de ver su falta de autenticidad.

Buscan apedrearte quienes piensan que son otros los que te juzgan, y no se reconocen entre los que han lanzado ya la primera piedra.

Buscan apedrearte quienes te sustituyen por imágenes falsas, y le colocan tu nombre.

Buscan apedrearte quienes viven de los demás, considerando esto una forma natural de vivir en sociedad.

Buscan apedrearte quienes convierten la religión en status y poder.

Buscan apedrearte quienes mantienen sus ojos cerrados ante la miseria de tantos.

Buscan apedrearte, Señor, buscan apedrearte


Interpretando libremente a Calasanz….

30 noviembre, 2012

Mi reflexión no aspira lograr el rigor científico de una investigación que desee llamarse como tal. Es, simple y llanamente, una interpretación libre y subjetiva de lo que, desde mi punto de vista, nos interpela nuestro Fundador. En una época donde la moda es sentir y relativizar el pensamiento y la objetividad,  y realzar patológicamente las emociones y sensaciones, no está de más dejarnos llevar por unos instantes por esa corriente sensual, “light”, ligera, a la que algunos nos resistimos día a día.

En esta semana de San José de Calasanz que culmina en los países de calendario del norte, ¿qué podemos decir sobre el santo? O mejor dicho, ¿qué puede decirnos el santo en este momento frugal y pasajero? Para presentarlo me valgo de la rigurosidad de la numeración y la lógica, que enloquece a nuestra sociedad. Algunos tal vez desearían un mapa mental, o una exposición colorida llena de formas y de elementos atractivos en lo visual… pero tampoco puedo escapar de la forma en la cual he aprendido a sistematizar información. Por lo tanto, y en contra de lo que muchos desearían, paso a enumerar lo que, según mi perspectiva, Calasanz demandaría a quienes formamos parte del milagro que supone la existencia real de la institucionalidad escolapia….

1. Estoy convencido de que Calasanz hoy nos preguntaría cuál es el nivel de compromiso con la misión que llevamos entre manos. Sin duda alguna, para algunos puede ser entristecedor, pero para otros puede llegar a ser normal y aceptable (¡?) que algún religioso o fraterno relativice la misión que le ha sido encomendada por “asuntos personales”, “compromisos”, “realidades familiares”, “elementos emocionales”. En algunos casos puede ser más fuerte el “compromiso” personal que la tarea encomendada …. Sí, ha llegado el subjetivismo a nuestras vidas, y no nos habíamos dado cuenta.

2. Calasanz valoraría mucho la importancia que hoy la mayoría (y principalmente los más jóvenes) damos a la vida comunitaria y fraterna, por encima de otros aspectos que en cualquier época podrían llegar a ser más importantes. La vida comunitaria y fraterna es, sin duda alguna, una fuente principal para el equilibrio de toda persona, para la espiritualidad y la vivencia de los votos. Sin embargo, no debemos olvidar -nos diría el Santo- que a todos y a todas nos une, por encima de los lazos afectivos y fraternos, la misión.

3. Pienso que Calasanz estaría empujando por todos lados y con todas sus fuerzas, iniciativas que llevasen a revitalizar su obra. Sin duda pensaría en procesos de reestructuración como lo hacemos actualmente, pero sabría que no son suficientes para un proceso real de revitalización. Calasanz descubrió que las formas de Vida Religiosa de su época no encajaban ante lo que se revelaba como una tarea que demandaba la consagración absoluta de hombres y mujeres. Sin duda alguna, hoy nos diría que algunas de nuestras formas de vida y de organización no encajan con nuestra misión, y que no serán transformadas por procesos de reestructuración que se limiten a lo geográfico….

4. Supongo que Calasanz se sorprendería al observar que aún en la mayoría de nuestras obras hay un amplio sector de niños, niñas y adolescentes que queda excluido. Una obra que nace intuitivamente como incluyente se transformó, a lo largo de la historia, en excluyente… Algunos, por su realidad social; otros, por sus características personales; otros, por sus discapacidades…. Seguramente, Calasanz estaría ingeniándose la forma de llegar a ellos, sin pensar en los recursos humanos y económicos que supondría. Su pasión por la misión le llevó a relativizar estos aspectos, y con el tiempo sentimos sus consecuencias en nuestro instituto.

5. ¿Qué decir de la pobreza y el “aburguesamiento progresivo”?… Sin palabras.

6. Calasanz soñaría con religiosos de amplia cultura y de actualización constante. Sin embargo, observamos cómo algunos jóvenes (ya algunos religiosos y sacerdotes) todavía padecen serias dificultades ortográficas y semánticas, o desconocen en líneas generales las causas del conflicto árabe israelí, o dudan del continente en el cual se encuentra Madagascar…. Esto, unido al deterioro progresivo de la educación en algunos de nuestros países, proyecta un futuro nada satisfactorio a mediano y largo plazo.

7. Creo que nos invitaría a ser pastores, además de gerentes.

8. ¿Qué decir de la Vida Religiosa femenina? Nuestro instituto ha sido sabiamente capaz de integrar en su seno formas plurales de participación del laicado, en consonancia con la voz del Espíritu que se pronunció en el Vaticano II. Sin embargo, no hay en la Orden formas de participación que integren la Vida Religiosa femenina. En una época de amplio protagonismo de la mujer, y de una amplísima base eclesial femenina, sería interesante discernir sobre este aspecto.

9. Calasanz, seguramente, admiraría el número de obras y de países a los que hemos llegado, a pesar de las grandes resistencias que la obra tuvo en sus inicios. Se complacería al admirar el número de religiosos que han pasado por sus obras en todas estas generaciones, en la capacidad de esfuerzo y sacrificio de muchos ellos por llevar a las más lejanas latitudes esta obra, llamada a dar vida en cualquier lugar del globo terráqueo. Se alegraría al observar a tantos jóvenes que sueñan con entregar su vida a esta gran misión. Todos, hijos de diferentes generaciones, con formas de pensar, de vivir y de sentir diferentes a las del santo; todos, con la mirada puesta en los niños y jóvenes….

Mordaz, tal vez; reflexiones que nacen de quien en este momento se sienta ante un teclado y comienza a plasmar ideas que pasan por su cabeza. Necesidad de cambios profundos; admiración por lo grande y hermoso que ha llegado a ser esta obra nacida del Espíritu “y la tesonera paciencia del Santo”, aun con las fuertes limitaciones de todos sus miembros. Ubicado en la línea exacta donde se desarrolla la dialéctica existencial; en la línea que divide a la muerte y a la vida….


Encorvados

29 octubre, 2012

Sí, Señor. En nuestra vida mantenemos, en muchos momentos, una actitud encorvada. Las personas encorvadas son las que, poco a poco, van perdiendo la centralidad en el horizonte, y van colocando su mirada en sí mismos, en su propio ombligo, en sus propios dramas. En tu Evangelio, nos hablas de aquella mujer que, por estar poseída por un espíritu maligno, permaneció 18 años sin horizontes, sin futuro, sin esperanzas, viéndose a sí misa si poder ir más allá de sus propias sensaciones.

Vivimos en una sociedad encorvada, que se desgarra y mata para no pasar por el dolor que implica enderezarse y ver hacia el horizonte. Nos sentimos cómodos viendo nuestros propios ombligos, sin reconocer en el otro presencia divina. Doblados ante el peso del dolor y de la soledad que busca aplastarnos y hundirnos en el fango de nuestras propias incoherencias que se muestras más poderosas que nuestra fe. Humillados por una sociedad que coloca como único valor el éxito y el placer, y convierte en tabú el dolor y la muerte, como si no fueran parte de la vida misma. Sometidos por esos espíritus que nos llevan a creer en la “autoayuda”, la “autorrealización”, la “autocompasión”, y en toda esa basura barata que desde el “auto” busca revolcarnos y ensalzarnos en nuestro propio egoísmo.

Seguimos esperando, Señor, en la puerta del Templo, una palabra tuya que nos sane, que nos enderece, que nos devuelva nuestro fin último, que nos permita salir de nosotros mismos. Una palabra que nos permita contemplar la inmensidad del horizonte que se abre ante nuestros ojos cada mañana, que nos transforme en hombres y mujeres nuevos, en seguidores y discípulos.

¡Señor, endereza nuestro camino!


Señor, que vea…

28 octubre, 2012

Señor, que vea. Que vea lo que está en mi corazón, lo que está a mi alrededor, las necesidades y las carencias de tantas personas desde las cuales me llamas. Que vea mis propias incoherencias, mis propias pasiones desordenadas, mis propias inconsistencias. Que vea lo que Tú ves, como Tú lo ves. Que pueda admirar, contemplar,… que pueda horrorizarme ante lo inhumano que se revela a mis ojos. Que pueda cerrar los ojos para poder ver más allá de mí mismo, que pueda encontrarte en la luz que brota de la oscuridad del ser humano…

¡Señor, que vea!


Clericalismo

14 agosto, 2011

Tomo el término a partir de una de las amenazas que ve nuestra Orden en el mundo actual, manifestándolo en su diagnóstico sobre la Formación Inicial de nuestros candidatos. Dice textualmente dicho instrumento que es una amenaza los “modelos clericalistas de formación caracterizados por relaciones verticales y búsquedas de posicionamiento social”. No es la única amenaza que la Orden descubre alrededor de los procesos formativos, pero lo considero llamativo por diversas razones…

Primeramente, el término “clericalismo” refiere a: 1.  Influencia excesiva del clero en los asuntos políticos. 2. Intervención excesiva del clero en la vida de la Iglesia, que impide el ejercicio de los derechos a los demás miembros del Pueblo de Dios, y 3. Una marcada afección y sumisión al clero y a sus directrices. (DRAE, en http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=clericalismo)

Estas definiciones nos hablan, primero, de un término moderno, que determina una realidad que emerge a la luz de la Ilustración y de la posterior modernización de la sociedad y de la independencia del desarrollo político y cultural del cristianismo. Sin embargo, el clericalismo sigue siendo una tendencia de algunos sectores de la Iglesia, dentro del marco restauracionista que siempre ha estado presente en quienes desean volver a modelos sociales y eclesiales que no responden a los desafíos del mundo de hoy.

Apoyo la idea de que el clericalismo, al menos en América Latina, no deja de ser una gran amenaza para la formación de nuestros candidatos al sacerdocio y a la vida religiosa escolapia. Es una amenaza porque muchos jóvenes, en sus motivaciones vocacionales, poseen modelos de referencia sacerdotal y eclesial paradigmas clericalistas (propio, además, de las zonas menos influidas por las ideas y las nuevas formas de vida de la ciudad moderna). Además, no dejan de existir laicos y laicas con una “marcada afección” al clero…

El clericalismo determina relaciones verticales (y sólo por ello antifraternas, sin duda), donde unos mandan y otros obedecen. Impide el surgimiento del Pueblo de Dios, y traiciona la idea fundamental del Vaticano II. Ser fieles a la Iglesia supone superar nuestras ideas más conservadores, que nos engañan haciéndonos creer que así somos fieles a la Iglesia…. Estaremos siendo fieles a “nuestra idea de Iglesia”, como los fundamentalistas cristianos o musulmanes son fieles a su “idea de religión”…

En definitiva, el clericalismo es el peligro que nos ronda como Vida Religiosa y como cristianos y cristianas. Se convierte en la base de las posiciones fijas, que no dialogan ante los nuevos modelos de Iglesia que surgen. Atenta contra el Evangelio, quien nos hace servidores. Atenta contra la dignidad del cristiano, negándole toda posibilidad de participación y de santificación (¡¡¡gracias a Dios en nuestra Iglesia ya hay un número significativo de santos y santas seculares ya reconocidos….!!!) Y leído en clave calasancia, atenta contra el carisma, según el cual el sacerdote no ejerce su ministerio preferencialmente en la sacristía, sino en medio del aula, en medio de los niños…. Calasanz convierte el sacerdocio en ministerio de educación y evangelización; genera un nuevo paradigma que se aleja de los modelos clericalistas de su época. Hoy me pregunto: ¿cómo pudo Calasanz pensar así en medio de los procesos de Reforma?…. Cada día me admiro más de sus ideas….

Bueno, algunas ideas, y preguntas, dejo abiertas para quienes se acerquen a estas líneas….. Sólo surgen de un deseo de que nuestra vida camine en fidelidad al Evangelio y a la Iglesia Católica, a la Iglesia de Jesús….


Revés de la masculinidad

Una aproximación psicoanalítica a la construcción subjetiva de lo masculino

Caminando 2.0

... un espacio para seguir dando pasos...

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