Evangelio del día (14/07/2013)

11 julio, 2013

BuenSamaritano


Buscan apedrearte… Inspiración desde el Evangelio de Juan

21 marzo, 2013

Buscan apedrearte quienes no comprenden tu misión en este mundo, Jesús.

Buscan apedrearte quienes se creen dueños de la verdad, y la convierten en un arma para destruir a otros.

Buscan apedrearte quienes creen que ya han sido salvados por pertenecer a una institución, a un grupo de “elegidos”, y condenan al pecador.

Buscan apedrearte en una infinitud de mujeres a las que se les pisotea su dignidad día a día.

Buscan apedrearte quienes toman el poder y quieren usurparte.

Buscan apedrearte quienes, con indiferencia, ven la violencia como una forma de vida imposible de transformar.

Buscan apedrearte quienes no han encontrado en Ti al Hijo, al elegido.

Buscan apedrearte los fariseos de turno, que condenan y señalan, y no son capaces de ver su falta de autenticidad.

Buscan apedrearte quienes piensan que son otros los que te juzgan, y no se reconocen entre los que han lanzado ya la primera piedra.

Buscan apedrearte quienes te sustituyen por imágenes falsas, y le colocan tu nombre.

Buscan apedrearte quienes viven de los demás, considerando esto una forma natural de vivir en sociedad.

Buscan apedrearte quienes convierten la religión en status y poder.

Buscan apedrearte quienes mantienen sus ojos cerrados ante la miseria de tantos.

Buscan apedrearte, Señor, buscan apedrearte


Interpretando libremente a Calasanz….

30 noviembre, 2012

Mi reflexión no aspira lograr el rigor científico de una investigación que desee llamarse como tal. Es, simple y llanamente, una interpretación libre y subjetiva de lo que, desde mi punto de vista, nos interpela nuestro Fundador. En una época donde la moda es sentir y relativizar el pensamiento y la objetividad,  y realzar patológicamente las emociones y sensaciones, no está de más dejarnos llevar por unos instantes por esa corriente sensual, “light”, ligera, a la que algunos nos resistimos día a día.

En esta semana de San José de Calasanz que culmina en los países de calendario del norte, ¿qué podemos decir sobre el santo? O mejor dicho, ¿qué puede decirnos el santo en este momento frugal y pasajero? Para presentarlo me valgo de la rigurosidad de la numeración y la lógica, que enloquece a nuestra sociedad. Algunos tal vez desearían un mapa mental, o una exposición colorida llena de formas y de elementos atractivos en lo visual… pero tampoco puedo escapar de la forma en la cual he aprendido a sistematizar información. Por lo tanto, y en contra de lo que muchos desearían, paso a enumerar lo que, según mi perspectiva, Calasanz demandaría a quienes formamos parte del milagro que supone la existencia real de la institucionalidad escolapia….

1. Estoy convencido de que Calasanz hoy nos preguntaría cuál es el nivel de compromiso con la misión que llevamos entre manos. Sin duda alguna, para algunos puede ser entristecedor, pero para otros puede llegar a ser normal y aceptable (¡?) que algún religioso o fraterno relativice la misión que le ha sido encomendada por “asuntos personales”, “compromisos”, “realidades familiares”, “elementos emocionales”. En algunos casos puede ser más fuerte el “compromiso” personal que la tarea encomendada …. Sí, ha llegado el subjetivismo a nuestras vidas, y no nos habíamos dado cuenta.

2. Calasanz valoraría mucho la importancia que hoy la mayoría (y principalmente los más jóvenes) damos a la vida comunitaria y fraterna, por encima de otros aspectos que en cualquier época podrían llegar a ser más importantes. La vida comunitaria y fraterna es, sin duda alguna, una fuente principal para el equilibrio de toda persona, para la espiritualidad y la vivencia de los votos. Sin embargo, no debemos olvidar -nos diría el Santo- que a todos y a todas nos une, por encima de los lazos afectivos y fraternos, la misión.

3. Pienso que Calasanz estaría empujando por todos lados y con todas sus fuerzas, iniciativas que llevasen a revitalizar su obra. Sin duda pensaría en procesos de reestructuración como lo hacemos actualmente, pero sabría que no son suficientes para un proceso real de revitalización. Calasanz descubrió que las formas de Vida Religiosa de su época no encajaban ante lo que se revelaba como una tarea que demandaba la consagración absoluta de hombres y mujeres. Sin duda alguna, hoy nos diría que algunas de nuestras formas de vida y de organización no encajan con nuestra misión, y que no serán transformadas por procesos de reestructuración que se limiten a lo geográfico….

4. Supongo que Calasanz se sorprendería al observar que aún en la mayoría de nuestras obras hay un amplio sector de niños, niñas y adolescentes que queda excluido. Una obra que nace intuitivamente como incluyente se transformó, a lo largo de la historia, en excluyente… Algunos, por su realidad social; otros, por sus características personales; otros, por sus discapacidades…. Seguramente, Calasanz estaría ingeniándose la forma de llegar a ellos, sin pensar en los recursos humanos y económicos que supondría. Su pasión por la misión le llevó a relativizar estos aspectos, y con el tiempo sentimos sus consecuencias en nuestro instituto.

5. ¿Qué decir de la pobreza y el “aburguesamiento progresivo”?… Sin palabras.

6. Calasanz soñaría con religiosos de amplia cultura y de actualización constante. Sin embargo, observamos cómo algunos jóvenes (ya algunos religiosos y sacerdotes) todavía padecen serias dificultades ortográficas y semánticas, o desconocen en líneas generales las causas del conflicto árabe israelí, o dudan del continente en el cual se encuentra Madagascar…. Esto, unido al deterioro progresivo de la educación en algunos de nuestros países, proyecta un futuro nada satisfactorio a mediano y largo plazo.

7. Creo que nos invitaría a ser pastores, además de gerentes.

8. ¿Qué decir de la Vida Religiosa femenina? Nuestro instituto ha sido sabiamente capaz de integrar en su seno formas plurales de participación del laicado, en consonancia con la voz del Espíritu que se pronunció en el Vaticano II. Sin embargo, no hay en la Orden formas de participación que integren la Vida Religiosa femenina. En una época de amplio protagonismo de la mujer, y de una amplísima base eclesial femenina, sería interesante discernir sobre este aspecto.

9. Calasanz, seguramente, admiraría el número de obras y de países a los que hemos llegado, a pesar de las grandes resistencias que la obra tuvo en sus inicios. Se complacería al admirar el número de religiosos que han pasado por sus obras en todas estas generaciones, en la capacidad de esfuerzo y sacrificio de muchos ellos por llevar a las más lejanas latitudes esta obra, llamada a dar vida en cualquier lugar del globo terráqueo. Se alegraría al observar a tantos jóvenes que sueñan con entregar su vida a esta gran misión. Todos, hijos de diferentes generaciones, con formas de pensar, de vivir y de sentir diferentes a las del santo; todos, con la mirada puesta en los niños y jóvenes….

Mordaz, tal vez; reflexiones que nacen de quien en este momento se sienta ante un teclado y comienza a plasmar ideas que pasan por su cabeza. Necesidad de cambios profundos; admiración por lo grande y hermoso que ha llegado a ser esta obra nacida del Espíritu “y la tesonera paciencia del Santo”, aun con las fuertes limitaciones de todos sus miembros. Ubicado en la línea exacta donde se desarrolla la dialéctica existencial; en la línea que divide a la muerte y a la vida….


Señor, que vea…

28 octubre, 2012

Señor, que vea. Que vea lo que está en mi corazón, lo que está a mi alrededor, las necesidades y las carencias de tantas personas desde las cuales me llamas. Que vea mis propias incoherencias, mis propias pasiones desordenadas, mis propias inconsistencias. Que vea lo que Tú ves, como Tú lo ves. Que pueda admirar, contemplar,… que pueda horrorizarme ante lo inhumano que se revela a mis ojos. Que pueda cerrar los ojos para poder ver más allá de mí mismo, que pueda encontrarte en la luz que brota de la oscuridad del ser humano…

¡Señor, que vea!


Obrar por puro amor del Señor

25 agosto, 2011

Obrar por puro amor del Señor.


José de Calasanz

25 agosto, 2011

En el día de hoy celebramos la memoria de José de Calasanz. Lo recordamos en medio de las noticias que nos hablan de la destitución de gobiernos totalitarios, guerras por la libertad, luchas por intereses económicos, censura de los medios, altos índices de criminalidad en nuestro país, y el ataque a nuestra embajada en Libia…

Recordamos a Calasanz en un mundo que aún sigue convulsionado, con grandes desigualdades y en medio de luchas por la igualdad, la paz y la fraternidad. Los ideales de la escuela de José de Calasanz siguen vivos, después de más de 40o años: educación para todos, la evangelización como medio de liberación auténtica del ser humano, la vivencia profunda de la fe por encima de las prácticas religiosas que encadenan el corazón del hombre.

Recordarle hoy es un compromiso de seguir luchando por el ideal por el cual dio su vida, y al cual hemos comprometido nuestra existencia como hombres y mujeres de fe. Es renovar nuestro sacerdocio, comprendiéndolo como un ministerio que puede ejercerse plenamente en una escuela evangelizadora. Es mostrar al mundo que el sacerdocio nunca debe relacionarse únicamente con acciones cultuales que pierden sentido sin una auténtica comunidad cristiana. Es reconocer la audacia de un hombre que, ya en el s. XVI, fue capaz de reconocer la grandeza de un ministerio que quería ser reducido a la expresión mínima de su riqueza.

Te recordamos, Calasanz, en medio de las noticias que nos hablan del hambre de muchos niños en Somalia, en medio del sonido de las balas que muy cerca de nosotros van acabando con aquellos en quienes reconociste la presencia del crucificado. Te recordamos en nuestras escuelas, donde la violencia es una práctica habitual a la cual se ven sometidos nuestros niños y adolescentes. Te recordamos esperanzados de que es posible el mundo que tú comenzaste a soñar. ¡Gracias, Calasanz, por mostrar un camino que hoy da sentido a tantas vidas humanas! ¡Gracias, porque nos has mostrado una nueva manera de ser cristianos y cristianas, de consagrarnos y de ejercer nuestro servicio sacerdotal!

¡Feliz día!


Pasemos ya de la “Lumen Gentium”…

4 julio, 2011

La lectura de una colección de artículos del teólogo latinoamericano Víctor Codina SJ, copilados es su libro: “Una Iglesia Nazarena” (Sal Terrae, 2010), me llevó a descubrir esta afirmación que (no lo puedo negar) me pareció bastante atrevida y retadora a lo aprendido, conocido y elaborado hasta ahora.

Sí,… al principio me resultó una idea excesivamente “revolucionaria” y fuera de lugar. En toda la reflexión eclesiológica que he venido haciendo, y en las opciones básicas desde las cuales hemos partido en nuestra pastoral y en nuestra forma de comprender nuestra comunidad cristiana escolapia y la Vida Religiosa, “Lumen Gentium” es la base. Esta constitución dogmática define cómo la Iglesia se comprende a sí misma, y representó un cambio paradigmático en la forma de comprenderse en relación a su misión, a sus miembros, a su papel en el mundo (más desarrollado en “Gaudium et Spes”), y es la expresión de una Iglesia que puso el primer quicio de su renovación ante los cambios que supuso el mundo contemporáneo.

Sin embargo, la lectura del documento “América Latina en estado de misión”, publicado previamente en ReLat (mayo-agosto 2008), me abre los ojos a una nueva realidad. La Iglesia latinoamericana de hoy se distancia considerablemente de la realidad desde la cual se escribió “Lumen Gentium”. Como es lógico, el documento magisterial buscó conceptualizar la Iglesia desde sus agentes, su misión y su organización. Sin embargo, América Latina no deja de ser un territorio de “misión” donde los límites de la Iglesia se desdibujan, y es díficil determinar círculos claramente definidos. En América Latina la señora se sabe cristiana, y por eso va al culto evangélico y a la Iglesia, busca el agua bendita, reza a sus santos y se protege del “mal de ojo”.

Sin embargo, también a América Latina llega paulatinamente la secularización, el agnosticismo, la noche oscura sobre la idea de “Dios”,… con mayor cercanía tenemos la pregunta sobre “Jesús” y la “Iglesia”. No podemos, en definitiva, afirmar que América Latina está lejos del proceso de secularización y descristianización progresiva de la humanidad, pero la vive desde claves y ópticas que le son propias, en un sincretismo que la aleja de las formas particulares de vida de Occidente o de otros contextos culturales.

En definitiva, el autor nos plantea que antes debemos comprender el decreto “Ad gentes”, que reconoce a la Iglesia como sujeto misionero y flexibiliza las fronteras desde las cuales se comprende a sí misma y comprende su relación con el mundo, la sociedad, la cultura y la religión. La Iglesia en América Latina es también un espacio de misión, comprendida como la acción que permite al cristiano reconocer la bondad de la cultura con la cual se encuentra, y en ella descubrir las semillas del Evangelio que harán posible la progresiva evangelización de los pueblos. Nos alejamos, obviamente, de la idea según la cual la misión es la “adhesión” acrítica a conceptos, ideas, dogmas y prácticas alejadas del contexto, que abren paso a una pertenencia a una creencia particular por considerarse superior, sin conciencia ni libertad de quienes son adoctrinados.

En este sentido, puedo comprender la gran misión de la Iglesia, y en ella, de las Escuelas Pías. Ahora puedo comprender aún más que el cristiano en América Latina es “discípulo misionero” (Documento de Aparecida), que el cristiano o cristiana reconoce en medio de su propia cultura los signos del Evangelio; centra en su praxis la opción por el Reino de Dios desde la óptica de los pobres, y genera una nueva dinámica en la cual la pertenencia eclesial no está constituida por grupos claramente determinados, definidos, formados y con conciencia clara de su pertenencia eclesial y, por lo tanto, alejados de todo lo establecido en las afirmaciones dogmáticas de nuestro Magisterio. Está constituida por personas con múltiples prácticas y creencias; algunas de ellas en comunión con el Magisterio, y otras no. Está conformada por personas que tienen una cosmovisión, una antropología y una fe que dialoga y se comprende como cristiana por poseer valores y raíces en el Evangelio de Jesús vivido en comunidad, pero que se aleja de la visión eurocéntrica de la fe. Por eso, tal vez, la secularización en Latinoamérica no se expresa en una militancia contraria a la jerarquía eclesiástica, ni en la petición formal de muchos de expresar públicamente su apostasía. En nuestro continente la secularización se expresa junto a la mezcla de elementos religiosos y espiritualistas que forman parte de un imaginario colectivo que configuran la vida de nuestros pueblos.

Ante todo esto, me pregunto: ¿conecta nuestra concepción de la Vida Religiosa y de la comunidad cristiana escolapia con estos elementos? ¿no estaremos dejando a un número significativo de personas en ese lugar étereo de comunidad cristiana escolapia y dando cabida a muy pocos a las formas que vienen estructurándose (fraternidades, Misión Compartida) por su carácter definitorio y  posiblemente excluyente? ¿Habrá descubierto la Iglesia latinoamericana la magnitud de la afirmación de que ella es “discípula y misionera”, y que en ese sentido, es creadora de Iglesia desde unas claves culturales que se alejan del régimen de cristiandad?

Espero que los aportes de quienes leen nos ayuden a dar respuestas a estas ideas, a definir la forma de comprendernos como Iglesia en este continente. Nuestra reflexión sigue abierta, con más interrogantes que respuestas, en el deseo de crear Escuela Pía e Iglesia desde nuestra realidad, la cual, con sus luces y sombras, es expresión clara del clamor de la humanidad, de un carisma, del PUeblo de Dios que vive y desea dar vida a esta porción de la Humanidad.


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Una aproximación psicoanalítica a la construcción subjetiva de lo masculino

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