La Palabra

31 diciembre, 2011

“La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros” La lectura del libro de Juan que nos propone para meditar hoy la Iglesia se convierte en una llamada a la contemplación…
Ya meditada días anteriores cuando celebrábamos la Navidad, el misterio de la encarnación de la Palabra es la síntesis de nuestra fe. Nuevamente la Palabra que había sido dicha desde el principio, por cuya pronunciación se dio origen al género humano, se convierte en lo pronunciado.
Para muchos el misterio se centra en elucibraciones teóricas, para otros no es más que asumir una condición no propia.
Para los sencillos que es la revelación de lo incognoscible, el cumplimiento de toda promesa posible, la reafirmación de la única Verdad…
Al contemplar el misterio queda desnuda la verdad; el pecado queda redimido; desaparece toda posibilidad de engaño…
Hoy también se nos invita a contemplar el misterio de la encarnación… Contempla el misterio de tu propia carne, del misterio encarnatorio que habita en ti. Date la oportunidad de vislumbrar el misterio que habita en ti.

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