“No está muerta, está dormida”

3 febrero, 2015

El Señor hoy nos coloca delante de dos situaciones complejas y difíciles. En un primer momento nos coloca delante de una hemorroisa, quien desde hace 12 años intenta superar su enfermedad y el estigma social. Inmediatamente nos presenta a una niña de 12 años que ha sido víctima de la enfermedad hasta morir.
No es difícil reconocer esta situación en muchas personas que actualmente se acercan a Dios en busca de la curación. Curación física, psicológica o espiritual, que revela la vulnerabilidad de la existencia humana. No es difícil tampoco reconocer esta situación en nuestra Iglesia, y en nuestra sociedad venezolana, donde las personas son víctimas de la enfermedad, del mal que habita en el corazón del ser humano. Años llevamos buscando la curación, anhelando la plenitud de la vida. Aun cuando hemos querido curarnos a nosotros mismos, todos estos años nos enseñan que no podemos curarnos sin la fe. En muchos casos sólo vemos la muerte, pero desde la fe somos invitados a contemplar sólo un prolongado sueño, una situación pasajera que devuelve las fuerzas para quien sufre.
Nuestra sociedad no está muerta, está dormida. Nuestra fe no ha fallecido, el Reino sigue presente como un pequeño grano de mostaza que dará su fruto y acobijará a los pájaros. No perdamos la esperanza…


“Señor, danos siempre de ese pan” (Jn. 6, 34b)

6 mayo, 2014

Señor, danos siempre de ese pan. Del pan de la justicia y de la libertad, del pan de la honradez, del pan que alimenta nuestra alma y nuestro espíritu, del pan que nos da la energía necesaria para transformar nuestro mundo.

Sabes que vivimos una fuerte escasez. No sólo la escasez de los anaqueles, que aniquila nuestra dignidad de hijos tuyos. Vivimos la escasez del pan que es tu Palabra, que es vida eterna. Muchos viven mendigando la fe, y buscan en el ocultismo y en falsas prácticas religiosas saciar el hambre de Ti. No encuentran quien puede saciarles, no encuentran en lo más profundo de sí mismos la fuente de la satisfacción plena.

Lo decía Ghandi: “Si Dios bajase a la tierra, bajaría en forma de pan2 Y es así. Dios es pan. Sacia nuestra hambre, y es lo que podemos compartir en nuestra pobreza. Se endurece si no es digerido, se convierte en la energía que mueve nuestras manos y nuestros pies. Es lo que puede saciar el hambre de tantos niños que en estos minutos ya han muerto de hambre. Su ausencia es la causa de grandes injusticias. El pan crece antes de cocerse, de una ínfima masa sale una gran cantidad. Está siempre en nuestras casas, a pesar de que siga habiendo escasez.

Dios es pan. Sólo Tú puedes saciar el hambre de sentido en la existencia de tantos hombres y mujeres. Sólo Tú puedes saciar la ansiedad de Ti que surge en nosotros. Sólo Tú estás allí, entregándote con plenitud. Danos siempre de ese pan, Señor, para que podamos compartirlo con otros. Para que podamos ser pan para otros. Sin esto, nuestra Eucaristía es rito vacío, carente de verdad, muestra de nuestro mayor pecado. Sin darnos, tu sacrificio es inútil.

Señor, danos siempre de ese pan que nunca acaba, y sacia la sed de justicia y de libertad, que posibilita la solidaridad. Danos siempre de ese pan. Amén.


“Tú sabes que lo hemos dejado todo…” (Mc. 10,28)

4 marzo, 2014

Jesús y Pedro se encuentran, en uno de esos momentos álgidos que caracterizaron la relación de Jesús con sus discípulos. Era para ellos difícil comprender la magnitud de la obra de Jesús; y era difícil para Jesús evidenciar la poca capacidad que tenían sus discípulos para interpretar los numerosos signos y señales que iba realizando en medio de ellos.

En uno de esos encuentros, Pedro le reclama a Jesús: “Tú sabes que lo hemos dejado todo, y te hemos seguido” Pedro quiere hacerle ver al Maestro la totalidad de entrega a la causa del Reino. Pedro se sabe ya despojado de todo; una exigencia más de Jesús puede parecer inverosímil. Sin embargo, Jesús le convence de que el abandono por la causa del Reino se convierte en ganancia. ¡Cuán difícil es reconocer nuestra necesidad de dejarlo todo! ¡Cuántas veces nos vamos llenando de afectos desordenados, de objetos, de poder, de ideas, de juicios de valor, de sentimientos, en una reconquista latente de lo dejado!

Sin duda alguna, la promesa de Jesús aún está por realizarse. La promesa de Jesús, aunque multiplica por cientos lo relegado, implica de parte del discípulo una actitud ascética, a la que poco estamos dispuestos en una sociedad de consumo. Preferimos los “ajos y cebollas” de la esclavitud, porque nos satisfacen y complementan, pero van erosionando el corazón y la vida.

Estamos delante de una generación cristiana hartos de todo, altamente complacida en los valores del poder, del consumo, de las relaciones compensatorias, de las ideologías deshumanizantes, sin capacidad de abandonarlo todo y seguir a Jesús de Nazaret.

“Conozco tu conducta: no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente!
Ahora bien, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, voy a vomitarte de mi boca.
Tú dices: “Soy rico; me he enriquecido; nada me falta”. Y no te das cuenta de que eres un desgraciado, digno de compasión, pobre, ciego y desnudo.
Te aconsejo que me compres oro acrisolado al fuego para que te enriquezcas, vestidos blancos para que te cubras, y no quede al descubierto la vergüenza de tu desnudez, y un colirio para que te des en los ojos y recobres la vista.
Yo a los que amo, los reprendo y corrijo. = Sé, pues, ferviente y arrepiéntete.” (Ap. 3,15)


El difícil todo…

16 julio, 2013

Tan sólo mejor
que la mejor parte
que escogió Maria,
el difícil todo.

Acoger el Verbo
dándose al servicio.
Vigilar Su Ausencia,
gritando su nombre.
Descubrir Su rostro
en todos los rostros.

Hacer del silencio
la mayor escucha.
Traducir en actos
las Sagradas Letras.

Combatir amando.
Morir por la vida,
luchando en la paz.

Derribar los troncos
con las viejas armas
quebradas de ira,
forradas de flores.

Cantar sobre el mundo
el Advenimiento
que el mundo reclama
quizá sin saberlo.

El difícil todo
que supo escoger
la otra María…

(Pedro Casaldáliga)


Contemplación

16 julio, 2013

cruz


Evangelio del día (14/07/2013)

11 julio, 2013

BuenSamaritano


No llores

4 junio, 2013

No llores, mujer. Dios ha escuchado tu dolor y tu llanto. Con tu hijo, sientes que lo has perdido todo, que ya nada tiene sentido.

No llores. Muchas también hoy se lamentan por la pérdida de lo más valioso. Algunas lo han perdido por el misterioso mal que habita en nuestra carne débil. Otras, por el misterioso mal que habita en el corazón de otros, que genera muerte y violencia.

No llores, mujer. Dios ha escuchado tu súplica. La vida no ha perdido su sentido, a pesar de haber perdido lo más valioso. Has perdido personas amadas, pero no has perdido en Amor. Has perdido vida, pero no has perdido a quien es la fuente de toda vida. Has perdido el sendero, pero no has perdido la brújula. Has perdido mucho, pero no lo has perdido todo.

No llores. Tu hijo está en el lugar del cual salió. Porque tu hijo no salió primero de tu vientre, sino de la creación amorosa de Dios, quien quiso compartir contigo aquello que te hace imagen y semejanza de Él: la maternidad. Hoy, tu hijo está con el Padre, esperando con los brazos abiertos tu llegada; Jesús le ha devuelto la vida, y sólo espera entregártelo en vida plena el último día.

No llores, mujer. También María, madre de Dios, ha vivido en carne propia tu dolor. Ha gritado desde el dolor, porque la violencia y la muerte no saben de amor; separa lo que nunca ha debido dividirse. Pero ella, como tú, levanta sus ojos al cielo, guarda todo en su corazón, y espera la venida de quien nunca debió partir.

No llores. Tu vida sigue siendo vida. El llanto es sólo para quienes han perdido lo que la fe nos asegura. El llanto es sólo para quienes no han descubierto que sólo Dios basta.

No llores. “Un gran profeta ha surgido entre nosotros; Dios se ha ocupado de su pueblo”

(Reflexiones del Evangelio del domingo 09 de junio 2013, tomada del Evangelio de Lucas 7,11-17)


Revés de la masculinidad

Una aproximación psicoanalítica a la construcción subjetiva de lo masculino

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