Juicio Final

21 junio, 2017

Tuve hambre y me diste de comer,

Tuve sed y me diste de beber,

Tuve miedo y me diste valor

Tuve rabia y me diste perdón

Me desnudaron y me cubriste,

Estuve herido y me auxiliaste.

Fui golpeado y me cuidaste

Me dispararon; tú sanaste mis heridas.

Lloré como un niño, y me consolaste.

Pensé en darlo todo, y me dijiste que debía entregarme yo,

Olvidé mi dignidad, y Tú la convertiste en la razón de mis luchas.

Todo lo veía oscuro, tú lo hiciste tricolor.

Convertiste el hambre en la fuente de mi energía,

La enfermedad incurada en la fuente de mi salud,

La injusticia en la mecha que enciende las ganas de seguir luchando,

La ausencia de futuro en la intensidad del presente.

Pensé que había que alcanzar la paz, y me dijiste que la paz es el camino.

Pensé que era un sueño; abriste mis ojos, y vi que era más real que mi existencia.

 

 


Revés de la masculinidad

Una aproximación psicoanalítica a la construcción subjetiva de lo masculino

Caminando 2.0

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