Troncal 9

27 agosto, 2012

Acaban de informarnos que el puente de Cúpira, en la troncal 9, ha sido reabierto con un puente de guerra, con lo cual la comunicación entre el Oriente y el Occidente del país está garantizada. Algunos celebran como un logro semejante improvisación, otros reconocen que no es más que puente provisional que durará hasta que se destruya nuevamente por efecto de las lluvias o de cualquier “imprevisto y casual” fenómeno natural…

Ciertamente, estos dos tramos del país nunca estuvieron incomunicados del todo, pero son increíbles las historias de quienes tuvieron que tomar vías alternas para llegar a las ciudades y pueblos de esta parte importante del país, y de quienes tuvieron que luchar por un puesto en un avión que los trasladara a destinos como Barcelona, Puerto La Cruz, entre otros.

Sin embargo, no dejo de pensar que el puente de Cúpira, como le llaman, además de ser un signo de negligencia, es una manifestación clara de la polarización que vivimos en nuestro país. Nuestra nación se divide entre quienes habitan en el occidente de la ideas revolucionarias y socialistas, y en el oriente de quienes comprenden que el desarrollo desde el liberalismo.

Hay, además, de ambos lados, quienes deciden deshacer continuamente el puente. Parece que no les conviene que la gente transite por el camino más corto hacia el destino que desean alcanzar. Tal vez nos ayudan a mantenernos con nuestras convicciones y evitar la tensión y el miedo que implica las nuevas ideas, los proyectos a alcanzar, el compromiso por mejorar nuestro país… Hay algunos que, intencionalmente, desean que los puentes se caigan, y así podamos seguir viviendo en dos naciones, en dos países, en dos formas de pensar contrarias y contradictorias.

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